30.3.12

LA NUBE TRAICIONERA María Elena Walsh


La nube traicioneraMaría Elena Walsh
La nube traicionera es una versión libre de un cuento de George Sand que narra la historia de una niña que vive en un pueblo rural, donde cuida a las ovejas, juega y sueña hasta que un día su tía abuela le enseña el maravilloso arte de hilar hasta las nubes para desarrollar su fantasía.Ficha técnicaIlustradores:Nancy FioriniPáginas: 112Publicación: 29/05/2000Precio: $ 19.500,00ISBN: 9789587045239http://nicktop.blogspot.com/

ROSALINDE TIENE IDEAS EN LA CABEZA Cristine Nostlinger


Rosalinde tiene ideas en la cabeza
Autora: Christine Nöstlinger
Traducción de Ma. Jesús Ampudia
Ilustraciones de Peter Schössow
Ediciones Alfaguara S. A.
Primera reimpresión 1987.
ISBN: 970-00-0003-6
Impreso en Méxicohttp://nicktop.blogspot.com/

CUPIDO ES UN MURCIÉLAGO Maria Fernanad Heredia


Es el primer día en el nuevo colegio y Javier está desorientado. Al buscar el baño de los niños, se equivoca y entra al de las niñas. Allí ve a Ángeles, y se enamora de inmediato. Sin embargo, el nuevo amor de su vida no es tan dulce y encantadora como parece: no sólo le cierra la puerta en la nariz, sino que se encargará, día a día, de hacerle la vida imposible. También conoce a Isabel quien le ayudara a salvarse de Ángeles y de sus chantajes. Tiene algunas aventuras y muchas historias que contar. Javier siempre seguía a Ángeles pero ella ni lo notaba, mejor le hacía muchas maldades como cuando lo invito a una pijamada y le dijo que tenían que ir ya vestidos con su ropa de dormir, y él le hizo caso y cuando llego todos estaban bien vestidos y él en ropa de dormir. También cuando tuvieron que entrar a unos cursos por la tarde y Javier primero entra a canto, pero no funciona luego entra en actuación y Ángeles también le impide mantenerse allí.Cuando Javier conoce a Paulina, en las clases de baile, a Ángeles le da celos y empieza a seguir a Javier, pero un gigantón se le abalanzó sobre él lanzándole un golpe en la nariz y diciéndole que nunca más se le acercara a Ángeles. Cuando Javier se dirigía a la enfermería, se encontró con Isabel que había sido lastimada en el labio en un partido de futbol, ambos se veían chistosos.Así, con esa apariencia Javier se dio cuenta que su verdadero amor era Isabel y sacando fuerzas la beso en medio de los gritos de dolor: “ay, ouch, zzz” . y allí Javier e Isabel se dieron cuenta que el amor puede llegar cuando menos lo esperes, y, también descubrieron que Cupido, no es necesariamente, un ángel del amor, sino un horrible murciélago que puede convertir tu primera historia de amor, en una divertido cuento de dolor y terror.

3.2.12

Si él te dice que te tires ¿tú te tiras?



Fernando Savater es filósofo y escritor español.
En Ética para Amador, un ensayo que hizo para su hijo adolescente, le habla de la libertad y de cómo, en los caminos que tomamos, vamos dejando nuestros valores, miedos, silencios. En este extracto aborda un asunto difícil: ser capaz de tomar las propias decisiones. “¿Si Pedro te dice que te tires por la ventana, tú te tiras?”, es una pregunta que todos los padres hacen a sus hijos. El tema es complejo para todos, no solo para los niños: lo sabe el jefe del campo de concentración que recibió la orden de matar a los judíos; lo saben los adolescentes que para no quedar mal con sus amigos hacen cosas que no debieran y que ni siquiera quieren. Sin duda Savater plantea aquí uno de los grandes temas de la humanidad.“Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando (…) el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas. Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer).
En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?Cambio de escenario, pero no de tema. En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente. Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas anónimas? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?Sencillamente, la diferencia estriba en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar (como la araña que se come a la mosca). Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere. Las termitas-soldado no pueden desertar, ni rebelarse, ni remolonear para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto.
(…) Por mucha presión que los demás ejerzan él siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor.Y así llegamos a la palabra fundamental de todo este embrollo: libertad. Los animales (y no digamos ya los minerales o las plantas) no tienen más remedio que ser tal como son y hacer lo que están programados naturalmente para hacer. No se les puede reprochar que lo hagan ni aplaudirles por ello porque no saben comportarse de otro modo.(…)Cuando te hablo de libertad es a esto a lo que me refiero. A lo que nos diferencia de las termitas y de las mareas, de todo lo que se mueve de modo necesario e irremediable. Cierto que no podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero también es cierto que no estamos obligados a querer hacer una sola cosa.(…)Libertad es poder decir «sí» o «no»; lo hago o no lo hago, digan lo que digan mis jefes o los demás; esto me conviene y lo quiero, aquello no me conviene y por tanto no lo quiero. Libertad es decidir, pero también, no lo olvides, darte cuenta de que estás decidiendo. Lo más opuesto a dejarse llevar, como podrás comprender. Y para no dejarte llevar no tienes más remedio que intentar pensar al menos dos veces lo que vas a hacer; sí, dos veces, lo siento, aunque te duela la cabeza... La primera vez que piensas el motivo de tu acción la respuesta a la pregunta «¿por qué hago esto?» es del tipo de las que hemos estudiado últimamente: lo hago porque me lo mandan, porque es costumbre hacerlo, porque me da la gana. Pero si lo piensas por segunda vez, la cosa ya varía. Esto lo hago porque me lo mandan, pero... ¿por qué obedezco lo que me mandan? ¿por miedo al castigo?, ¿por esperanza de un premio?, ¿no estoy entonces como esclavizado por quien me manda? Si obedezco porque quien da las órdenes sabe más que yo, ¿no sería aconsejable que procurara informarme lo suficiente para decidir por mí mismo? ¿Y si me mandan cosas que no me parecen convenientes, como cuando le ordenaron al comandante nazi eliminar a los judíos del campo de concentración? ¿Acaso no puede ser algo «malo» —es decir, no conveniente para mí— por mucho que me lo manden, o «bueno» y conveniente aunque nadie me lo ordene?En resumidas cuentas: puede haber órdenes, costumbres y caprichos que sean motivos adecuados para obrar, pero en otros casos no tiene por qué ser así. Para saber si algo me resulta de veras conveniente o no tendré que examinar lo que hago más a fondo, razonando por mí mismo. Nadie puede ser libre en mi lugar, es decir: nadie puede dispensarme de elegir y de buscar por mí mismo.Pero entre las órdenes que se nos dan, entre las costumbres que nos rodean o nos creamos, entre los caprichos que nos asaltan, tendremos que aprender a elegir por nosotros mismos. No habrá más remedio, para ser hombres y no borregos (con perdón de los borregos), que pensar dos veces lo que hacemos. Y si me apuras, hasta tres y cuatro veces en ocasiones señaladas.

12.1.12

¡HUY QUE MIEDO! AUTOR: Ricardo Alcantára

RECOMENDADO POR: Ionut Pop
http://nuestroslibros-alamochila.blogspot.com/2010/03/huy-que-miedo.html

¿POR QUÉ? Porque es divertido. Va sobre una niña que se llamaba Pancheta que no tenia hemanos. Un dia se fue al colegio montada en su escoba y cuando sus compañeros la vieron echaron todos a correr. Pero Pancheta creyó que estaban jugando al escondite y cuando ella pillaba a uno salia corriendo a toda velocidad.Ella al principio solo queria hacerse amigos. Lo intentó dos veces pero no lo conseguía. ¿Quereis saber como se ganó la confianza de sus compañeros?

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